Subí tu cómputo, elegí las tareas y mirá el precio salir de los insumos, uno por uno. Los análisis y los precios son los que usamos nosotros. Si conseguís el cemento más barato, cargá tu lista: el precio tuyo manda y todo se recalcula solo.
La cantidad de cada tarea es tu cómputo. Subilo desde Excel o cargalo acá; todo se puede editar después. El mismo ítem en dos sectores son dos renglones: no se funden.
El K lleva del costo al precio y va sin IVA. El IVA se calcula al final, sobre costo × K.
Los precios de SIBRATECH son el punto de partida. Si conseguís algo más barato, cargá el tuyo: el tuyo manda y todos los análisis se recalculan solos.
Cantidad = rendimiento del análisis × tu cómputo. Es la lista de compras de la obra.
Dos caminos para el mismo plan. Con predecesoras las fechas salen solas del rendimiento diario y de qué va después de qué. Con el gantt rápido no declarás dependencias: ponés a mano el avance de cada tarea mes a mes.
Los días que no se trabajan salen del plazo de obra. Los nacionales se calculan solos —Carnaval y Viernes Santo incluidos, y los trasladables movidos como manda la ley—, pero los puentes turísticos salen por decreto cada año y los provinciales, municipales y los de la obra hay que cargarlos. Acá se ve cuáles se están usando.
La lista de compras abierta mes a mes. El pedido se redondea en cada mes: si en marzo hacen falta 26 kg de cemento y en abril 30, son dos bolsas y dos bolsas, no las tres que saldrían de sumar primero.
Todo se mide a un día. Cada corte guarda el avance de cada tarea a esa fecha, y quedan todos: el historial es lo que después arma la curva real. Un corte nuevo arranca con los avances del anterior, así sólo cambiás lo que se movió.
Cargá cuándo arrancó cada tarea y cuánto lleva al corte. El fin esperado sale del ritmo que viene: si lleva 10 días hábiles y va por el 40%, dura 25. Cuando termina, poné la fecha real de fin y esa manda. El avance esperado es lo que el plan dice que tendría que llevar a esta fecha, contra el ritmo del cliente y contra el de la empresa.
En plata: la del cliente va a precio (costo × K, sin IVA), que es lo que se certifica, y termina en el precio de la obra; la de la empresa va a costo, con su ritmo interno más rápido. La real y la proyectada van a costo, contra la de la empresa. La real une el avance de cada corte, llena; desde el corte que estás mirando sale la proyectada, punteada: las tareas en marcha al ritmo que traen y las que no arrancaron cuando terminen las que las preceden.
El avance de cada tarea en cada corte. Es lo que se guarda en el proyecto.
Se baja todo en un archivo: el cómputo, tus precios, el K, los rendimientos, las predecesoras, el calendario, los inicios y fines reales y el historial de cortes. El mes que viene lo subís, creás el corte nuevo y seguís donde quedaste.
Un Excel de costos trae los análisis congelados: los subtotales se calcularon con la lista de precios de aquel día. Si después se tocó la hoja de precios y no se recalculó, la receta y la lista dejan de coincidir. Acá se ve, en vez de quedar escondido.
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